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El Cuerpo Te Avisa 1 Mes Antes De Un Infarto Cardíaco: 8 Señales Ocultas Que Todos Deben Conocer!

Los ataques al corazón fueron considerados los causantes del mayor número de muertes alrededor del mundo.  En los últimos años las cifras han descendido considerablemente gracias al nivel de información que se ha viralizado por todos los medios televisivos y redes sociales.

Sin embargo, siguen muriendo personas y es necesario seguir informando sobre los síntomas que presenta nuestro cuerpo cuando estamos a punto de sufrir un paro cardíaco.

Muchos ignoran el hecho de que el cuerpo da algunas señales un mes antes de sufrir un infarto. Estos son tan comunes que suelen confundirse, pero cuando aparecen de forma concurrida no debe quedarnos ningún tipo de duda y tenemos que ir con un médico cuánto antes.

Señales de que estamos a punto de sufrir un paro cardiaco

Estas son las principales señales que pueden indicar la presencia de un ataque al corazón:

1. Fatiga y dificultades respiratorias

La disnea, o dificultad para respirar, aparece antes de numerosos infartos, particularmente entre las mujeres, y puede comenzar meses antes de que suframos un ataque al corazón. Normalmente está acompañada de una gran fatiga.

Se trata de unos síntomas difíciles de asociar a un paro cardiaco, pero si nos encontramos exhaustos sin una causa aparente lo más inteligente es que acudamos prestos al servicio de urgencias.

2. Sudoración excesiva

Sudar más de lo habitual, aunque no estemos haciendo ejercicio, puede ser una señal de que nuestro corazón tiene un problema.

El bombeo de sangre a través de arterias obstruidas requiere que nuestro corazón haga un esfuerzo mayor al habitual, la temperatura corporal aumenta debido a este esfuerzo y nuestro cuerpo suda para tratar de mantenerla a raya.

Estos síntomas pueden aparecer días antes de un infarto: si notamos sudores fríos que no tienen una causa aparente, y la piel fría y húmeda, debemos ir al médico sin prensárnoslo dos veces.

3. Indigestión, nauseas y vómitos

En ocasiones los paros cardiacos vienen precedidos por problemas digestivos, que incluyen nauseas y vómitos. Estos son los síntomas más difíciles de asociar con un paro cardiaco, y lo más habitual es que no tengan nada que ver con éste.

Pero si tenemos un estómago de hierro y no hemos comido nada fuera de lo habitual, una indigestión repentina puede indicar que algo no va bien en nuestro corazón, y haríamos bien en acudir al médico.

4. Dolor en el pecho

Aunque no todos los infartos están precedidos de dolor en el pecho, este es el síntoma más frecuente y más fácilmente reconocible. El dolor torácico es, por lo general, prolongado –dura en torno a 15 minutos.

Este se percibe como una presión intensa en el pecho, que puede extenderse hasta la espalda, los brazos y los hombros, sobre todo en el lado izquierdo (zonas que pueden llegar a dolernos más que el propio pecho). 

El dolor puede no ser continuado: en numerosas ocasiones viene y va, pero el infarto llegará tarde o temprano. Tampoco todos los infartos están precedidos por un dolor de pecho de igual intensidad.

Puede dolernos poco y que, aún así, el paro cardiaco sea inminente. Ante este síntoma debemos avisar inmediatamente al servicio de urgencias.

Mejor que sea una falsa alarma

Si notamos alguno de estos síntomas lo más inteligente es acudir de inmediato al servicio de urgencias y, en el caso del dolor en el pecho, llamar enseguida al teledono de emergencias. No siempre estos síntomas indican que vayamos a sufrir un ataque al corazón, pero es mejor prevenir que curar.

Muchas personas no actúan con suficiente rapidez, porque el dolor no es demasiado intenso o porque no reconocen los síntomas, y sólo se dan cuenta de que algo grave ha ocurrido cuando están tendidos en el suelo.

En torno a un cuarto de los infartos son silentes: aparecen sin dolor de pecho y ningún otro síntoma

Como reconoció nuestro más prestigioso cardiólogo, el doctor Valentí Fuster, en una de sus conferencias, “lo que de verdad resulta frustrante no es la gente que acude a Urgencias y no tiene un infarto, sino la gente que tiene el infarto y no viene, sabiendo que el 95% de las personas que mueren así las hubiéramos podido salvar. Y es algo que pasa cada día”.

Por desgracia, en torno a un cuarto de los infartos son silentes: aparecen sin dolor de pecho y ningún otro síntoma. Pero el resto, pueden evitarse si estamos atentos y aconsejamos como es debido a nuestros allegados.

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