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Rejuvenece la piel, expulsa piedras de la vesícula y riñones, mejora la vista y más

El tomate es una de las hortalizas más sabrosas. En la cocina se utiliza para la preparación de ensaladas, sopas, salsas y lo más importante para la elaboración de zumos.  Quizás mucho no lo saben, pero cuando las personas comienzan a consumir jugo de tomate los beneficios que obtienen son increíbles, empezando por empezar a rejuvenecer su piel.

La ventaja es que el jugo de tomate lo puedes conseguir en cualquier lado e inclusive puedes prepararlo tu mismo. Así que a continuación te diremos cuales son los beneficios de consumirlo. ¡Te sorprenderás!

Beneficios del jugo de tomate

Tiene una gran cantidad de vitaminas:

El jugo de tomate es rico en vitamina A y C. Si usted lo consume regularmente será capaz de evitar algunas enfermedades asociadas con la deficiencia de estas vitaminas, incluyendo algunos problemas de visión. Además de esto también aumentará su sistema inmunológico.

Previene el cáncer:

Los tomates contienen licopeno que de acuerdo con los científicos es capaz de prevenir el desarrollo de varios tipos de cáncer, como cáncer de pulmón, cáncer de mama, cáncer de próstata y cáncer de páncreas.

Protege contra las enfermedades del corazón:

Además de la vitamina A y C, el tomate es rico en vitamina B6, lo hace que sea excelente para prevenir enfermedades del corazón. Esta vitamina tiene el poder de frenar la producción de algunos aminoácido que daña los vasos sanguíneos.

Reduce el colesterol:

El aumento de los niveles de colesterol en la sangre es resultado de la comida poco saludable y una dieta irregular. Por suerte esta bebida natural que es rica en fibra aumenta los niveles de colesterol bueno y disminuye ende el colesterol malo, todo esto se debe a la niacina que contienen los tomates.

Ayuda al proceso de pérdida de peso:

Tomar jugo de tomate provoca que te sientas lleno por un período largo de tiempo . Si usted está tratando de perder algo de peso, esta bebida es un excelente suplemento adicionar en su plan de dieta. Este jugo contiene muchos nutrientes que proporcionan al organismo todo lo necesario para una buena función.

Expulsa las toxinas del cuerpo:

Desgraciadamente en nuestro cuerpo se almacenan numerosas toxinas que contribuyen al desarrollo de diferentes tipos de enfermedades. Los tomates contienen cloro y azufre que mejora el trabajo de los riñones y el hígado.bPor esta razón este jugo es excelente herramienta para la limpieza de las toxinas de su cuerpo .

El jugo de tomate es bueno para tu piel:

Si tomas cada mañana un jugo de tomate natural, será como aplicarte un tratamiento de belleza para tu piel. Esto se debe sobre todo al licopeno, un pigmento muy rico en antioxidantes que combate los radicales libres, esos elementos que favorecen el envejecimiento de las células y la aparición de arrugas.

Como Preparar Jugo de Tomate

1- Elige tomates maduros y jugosos. La mejor elección para preparar jugo son los tomates tradicionales maduros que saben deliciosos incluso crudos. Si una rebanada de tomate tiene un sabor y una textura grandiosos, el jugo también tendrá gran sabor. Busca tomates durante el apogeo de la temporada en el comercio de productos agrícolas local o en el mercado de productores.

Es mejor usar tomates orgánicos que tomates cultivados comercialmente con uso de pesticidas. No es agradable sentir productos químicos en el jugo. Puedes elegir una sola variedad o una combinación de estas. [1] Los frutos de las tomateras lycopersicon lycopersicum y lycopersicon esculemtun producen más jugo, mientras los tomates roma producen un jugo más espeso.

2- Lava los tomates. Enjuaga los tomates en el grifo y sécalos con un secador limpio o con toallas de papel. Solamente enjuagar los tomates es suficiente para quitar la mayoría de tierra y bacterias.

3-Descorazona los tomates y córtalos en cuartos. Corta los tomates por la mitad. Quita el corazón y cualquier parte sólida que no sea la pulpa. Luego, corta cada mitad en dos partes iguales.

4- Llena una olla no reactiva grande con los tomates cortados. Usa una olla de acero inoxidable en lugar de una de aluminio, ya que este material es propenso a reaccionar con el ácido de los tomates.

5- Presiona los tomates para extraer el jugo. Usa un majador de papas o una cuchara de palo para presionar los tomates y liberar su jugo. La olla debe quedar llena de una mezcla de jugo de tomate y de otras partes del fruto. Es recomendable tener líquido suficiente en la olla para hervir.
Si la mezcla parece secarse al hervir, añade algunas tazas de agua hasta que haya suficiente líquido para hacerlo.

6- Haz hervir el contenido de la olla. Revuelve los tomates y el jugo constantemente para que la mezcla no se queme. Sigue cocinando hasta que la mezcla sea ligera y espesa. El proceso tarda alrededor de 25 a 30 minutos.

7- Añade los condimentos que desees. Añade una pizca de azúcar, sal u otros condimentos si deseas añadirle sabor al jugo de tomate. La dulzura del azúcar ayuda a reducir la acidez de los tomates.
Si no estás seguro de cuánta azúcar, sal o pimienta usar, es mejor comenzar con muy poco. Puedes probar el sabor antes de quitar los tomates del fuego y añadir más condimentos según sea necesario.

8- Quita los tomates del fuego y deja que enfríen por unos minutos. No es recomendable que queden a temperatura ambiente, pero deben enfriar lo suficiente para evitar quemaduras accidentales.

9- Cuela los sólidos en el jugo. Coloca un colador tradicional o de maya de alambre sobre un tazón de vidrio. Elige uno con agujeros pequeños. Usa un tazón de vidrio o plástico, pues los de metal pueden presentar una reacción química al ácido del tomate. Vierte gradualmente el tomate frío por el colador. La mayoría del jugo debe pasar por lo agujeros sin esfuerzo.

Agita el colador ocasionalmente para desatascar los agujeros y permitir que más jugo caiga en el tazón. Usa una espátula de hule para presionar los restos de tomate contra el fondo del colador. Presionar exprimirá todo el jugo aún atrapado.


Desecha los sólido que quedan en el colador. Tienen poco, o ningún, valor culinario.

10- Cubre y enfría el jugo en el refrigerador. Almacénalo por lo menos 30 minutos antes de servir y revuélvelo bien antes de beberlo. El jugo de tomate puede durar hasta una semana cuando se almacena sellado y refrigerado.
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